jueves, 19 de agosto de 2010

Bruselas 2010 : Dia 2

Hoy nos hemos dormido. No mucho y tampoco nos ha trastocado los planes, pero si nos ha hecho darnos prisa por bajar a desayunar. Un desayuno de lo más variado. Aquí teníamos de todo y con camareros muy atentos.

Tras el opulento desayuno nos cogemos un par de metros para ir hasta el Atomium. Una estructura de 100 metros de altura que simula ser una molécula y que es un resto de una exposición universal en 1958. Esta muy renovado, de como era antes. Los paneles de aluminio que rodean las esferas (antes eran de acero) lo hacen brillar más y por dentro también ha tenido algunos cambios. Esto por que lo he leído, que yo en el 58 no estuve por aquí.



Tras ver el Atomium por fuera y por dentro y tomarnos una cervecita en una especie de parque de atracciones que había junto al mismo (acuario, acualand, mini-europa, etc...) nos vamos hacia el centro para comer. Hoy tocaba italiano y fuimos a dar con uno bastante majo. Por menos de 20 euros nos metimos un plato de pasta y un risoto (uno cada uno, no somos tan gordos) y una cerveza (una cada uno, no penséis que somos unos ratas).



Ahora nos tocaba el Palacio Real. Allí nos hicieron dejar la mochila en un guarda ropa y nos registraron para comprobar que no llevábamos cámaras de fotos. Y claro. Yo llevaba la mía en el bolsillo. Como abultaban los bolsillos, el poli me hizo vaciar uno y saque el móvil y la cartera con el dinero. Al ver el móvil tiñoso que tenia (el simyo que no tiene ni cámara ni nada) me lo dejo pasar y no me miro el otro bolsillo, que es donde realmente llevaba la cámara. Ni se me ocurrió sacarla. Estos lo mismo me meten una paliza por haber metido una cámara. Un poco tiquis-miquis con esto de las cámaras. La verdad, no se porque.



Dentro del Palacio Real, todo era bastante majestuoso. Paredes y columnas doradas y con muchos espejos. Lujo y mas lujo por donde miraras. Y en una de las salas, una exposición de animales disecados. Un oso polar, un oso pardo, un jabalí y varias aves y otros bichos. Luego en otra sala un montón de cosas para niños. Para tocar e investigar (típico de un museo de ciencia) y después, la salida. Estuvo bonito. Y gratis, que eso también te lo hace ver con otros ojos.

Como era pronto nos cogimos un metro hasta el Parque del Cincuentenario. Un parque en el que no se que rey celebro su cincuenta aniversario de reinado construyendo un arco y varios edificios.



Junto al parque está el Autoworld. Un museo de coches antiguos y menos antiguos en el que hay unos 400 modelos. Aquí se pagaba, pero decidimos verlo. Es una especie a la Torre Loitzaga de Galdames.



Después los pies ya empezaban a quejarse, así que en el parque hicimos una pequeña sentada. En un banco a la sombra, claro. Y después en el metro al hotel a descansar un poco.

Como seguía siendo pronto, nos fuimos a ver a la  Jeanneken Pis. Es una fuente del mismo estilo que el Manneken Pis, pero que representa a una niña haciendo pis de cuclillas. Esta a una distancia de la Grand Place similar a la de su compañero masculino, pero hacia el otro lado.



Y luego a tomar un helado a la Grand Place. Y de seguido un Gofre con fresa y nata por los que nos sacaron 7 eurillos de nada. El timo del día.



Ahora si. De vuelta al hotel con una botella de agua que hemos comprado en un Carrefour para digerir todo el azúcar ingerido. Hoy no hay cena. Con el helado y, sobre todo, con el gofre ya nos hemos llenado.

Agur.

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